Como recién graduada puedo afirmar que la sensación en la que me encuentro es extraña, al igual que pasa en muchas otras titulaciones universitarias donde se dispone de muchos conocimientos y ninguno al mismo tiempo. En concreto, como estudiante de fisioterapia sé lo necesario que es seguir formándose y experimentando durante muchos años para ser realmente una profesional competente. Esto tiene su parte positiva, sin embargo, primero se deben asentar unas buenas bases y descubrir en profundidad nuestra profesión. Esta es una de las ideas clave que me he llevado tras finalizar las prácticas del Grado, en concreto durante las realizadas en la clínica de Jesús.

SER FISIOTERAPEUTA no es fácil de comprender, puesto que a los estudiantes nos cuesta identificarnos con la que va a ser nuestra futura profesión. Los conocimientos adquiridos en el Grado son amplios, por lo que nos sirven de base para poder empezar realmente a aprenderla en los futuros estudios y en la práctica clínica. No obstante, para mí el concepto de fisioterapia ha cambiado gracias a la guía de Jesús con pacientes reales, tratándose sobre todo en la rama musculo-esquelética. La fisioterapia conocida hasta el momento era sobre la aplicación de técnicas, todas las que pasasen por la mente, con un sentido razonable, pero sin razonar. Es decir, una serie de protocolos dependiendo de la patología/disfunción que se tratase. Pero el problema venía a la hora de detectarlo. Cómo llegar hasta ese momento y adaptarlo a cada persona.

Ahora me he dado cuenta de que no es tan importante aprender la técnica sino la importancia del razonamiento clínico, la comunicación, el aprendizaje contínuo, de entender al completo el por qué viene el paciente a vernos con sus preocupaciones y creencias, hace que después la terapia sea mucho más simple y eficaz. En mi opinión es ahí donde nos tenemos que guiar los novatos en la profesión, para que la incertidumbre del principio nos sea más leve y con unos objetivos más claros a alcanzar. Y no a intentar abarcarlo todo y haciendo todo tipo de técnicas sin sentido. Porque la sensación de no tener claro si lo que estoy haciendo y aprendiendo serviría ha ido disminuyendo conforme el inicio de estas últimas prácticas, y ha ido cambiando por saber en qué sentido se está haciendo, para qué lo estamos haciendo, en qué hemos podido equivocarnos, por qué hemos derivado…

Además, encontrar una manera de trabajar que quería que existiese ha sido muy especial para mí. Porque mejorar con ejercicio terapéutico individualizado y adaptado a cada momento y según la alteración del paciente combinado con terapia manual es posible, y aunque parezca un poco absurdo, mi yo del pasado no lo tenía tan claro. Hay gran variedad de tratamientos y técnicas a elegir y ahí la decisión y preferencias de cada una, pero en mi caso, me parece esencial conocer el ejercicio terapéutico como herramienta fisioterápica, no como un batería de ejercicios, sino como tratamiento activo en el que el paciente se considere esencial para su progreso y sobretodo que entienda que esos son sus ejercicios y por qué los necesita.

Por otro lado, debemos entender y hacer entender que la fisioterapia es una profesión independiente. Como he dicho anteriormente, una fisioterapia basada en técnicas favorece a la dependencia de otro profesional, y donde nuestra capacidad de generar una valoración queda desplazada. Mediante la historia clínica, los fisioterapeutas somos capaces de detectar las banderas rojas para derivar si fuese necesario, o continuar sabiendo si nuestro tratamiento es necesario así como comprender las perspectivas del paciente, sus objetivos y necesidades personales. Tras la anamnesis generar hipótesis y , tras valoraciones y revaloraciones planificadas, confirmarlas o refutarlas. Y por último plantear un posible tratamiento con unas medidas de referencia que nos permitan tanto al paciente como al fisioterapeuta entender su mejora y planificar un seguimiento.

Además, dentro de la fisioterapia se puede llegar a entender a la persona en su globalidad, no solo los aspectos biológicos, sino también los psicológicos y sociales, entendido como modelo biopsicosocial. Con respecto a estos aspectos podía mirarlos, pero no verlos. Están tan presentes en el día a día que parecen pasar desapercibidos. Al menos en mi caso, he tomado conciencia de la cantidad creencias, ideas equivocadas, influencias externas que envuelven a los pacientes como “yo creo que esto es genético”, “es que claro será porque como ya empieza a atacar la artrosis”, “ no, no estires más que a ver si me rompes”… Ahora todas esas frases se han vuelto muy significativas para mí, y entiendo la necesidad de abordarlas mediante educación adquirida con conocimientos evidenciados y con seguridad clínica. El entender que esa información puede ser muy relevante según cada persona es algo imprescindible, de lo que antes me pasaba desapercibido y me ocasionaba mucha inseguridad al no comprender muchas cosas.

En conclusión

Para mí el haber hecho aquí las prácticas me ha dado libertad. Libertad puesto que he aprendido la fisioterapia que gracias también a algunos referentes de la carrera he descubierto. Porque dentro de ella hay gran cantidad de opciones a seguir, pero deben seguir con las mismas bases de evidencia científica y razonamiento clínico. Estas herramientas nos pueden sonar un poco utópicas al principio debido a la confusión mental que llevamos, pero en realidad es dónde más nos podemos aferrar. Son fundamentales para entender que lo que hacemos tiene sentido, y que tenemos nuestra función en la sociedad.

El último curso del grado es un curso de muchas prácticas, pero además de hablar mucho con los compañeros, compartiendo inquietudes, ya que estamos a punto de salir al mundo laboral sin un tutor que nos respalde. Entre nosotros y a unos mismos, somos los más críticos. Ya que siempre está el pensamiento de que no podemos saberlo todo, que siempre habrá alguien que actuaría mejor, con más experiencia, con más dominio del tema, pero esto no debe ser causa de frustración. Lo importante de esa reflexión, es pensarla. Saber que nos queda mucho por aprender, y debe ser la causa del alcance de nuevos objetivos sin tener la necesidad de hacer formaciones de postgrado (sin pensar) que no mejoren nuestras carencias y necesidades profesionales. Siempre que pensemos eso estaremos en lo cierto.

Sara Capó

Fisioterapeuta recién egresada UV

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