Estos días nuestro compañero Iván de la Calle (@Ivan_CalleHaro) nos ha compartido un interesante estudio de O´Sullivan donde, a parte de desarrollar su algoritmo clínico en pacientes con dolor lumbar agudo (figura), hace un énfasis muy claro del qué debemos decir y, sobre todo, qué NO debemos decir a un paciente que acude a nosotros con dolor lumbar para no facilitar un efecto nocébico en su problema y convertirnos, así, en parte del problema. Promover creencias sobre daños estructurales con frases como “tienes una hernia discal/artrosis/artrisis/contractura (en el mejor de los casos)”, “tu espalda está lesionada”, “tienes una espalda de persona de 70 años”, “tu dolor es del desgaste”, etc. Promover el miedo con frases como “tienes que tener cuidado porque te puedes hacer daño”, “tu espalda está débil”, “tienes que evitar agacharte”, “cuidado porque se te puede partir la espalda”, etc. Promover perspectivas negativas con frases como “tu espalda se desgasta a medida que envejece”, “este daño va a estar para el resto de tu vida”, “puedes acabar en una silla de ruedas”, “te duele por tu lesión”, “si sientes cualquier dolor, ¡para!”, “guíate por tu dolor”, etc, etc… son mensajes que nos podemos ahorrar y MUCHO en pacientes con dolor lumbar inespecífico (85-90% de los casos).

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Imaginad el daño que podemos llegar a hacer en el 85-90% de las personas que se presentan con dolor lumbar en nuestras consultas. Pensemos en esto por favor y no seamos un nocebo. Está bien tener la anatomía y la patología en la cabeza pero no hace falta que la vomitemos en la cabeza de un paciente biopsicosocial. Sobre todo si ni siquiera sabemos cómo perciben su problema.

Ahora bien, justo al día siguiente de leer este interesante artículo, un Colegio Profesional lanza como “promoción de la salud” la antítesis de todo lo comentado anteriormente…

“Cargar mal las maletas puede ocasionarte contracturas, lesiones tendinosas y hernia discal”

Por lo que tengo entendido e intento llevar a cabo con mis pacientes, esto se distancia mucho de la definición de “promoción de la salud”. Es iatrogenia en estado puro. La salud positiva es una forma de ver las acciones en salud, focalizando la mirada hacia lo que permite un mayor control sobre la salud y su mejora. Esta aproximación hace mucho más accesibles las acciones orientadas hacia al bienestar, al crecimiento y al envejecimiento saludable. La nueva óptica conocida como perspectiva salutogénica e introducida por Antonovsky a finales de los años 70,  pone énfasis en aquello que genera salud y no en lo que genera enfermedad. Es sencillo, el movimiento genera salud, el miedo genera enfermedad. De este modo se propone romper el actual paradigma biomédico donde la salud se entiende desde la perspectiva de los riesgos y la patología y caminar hacia un concepto salutogénico en el que se estudian los factores que contribuyen a que las personas mantengan y aumenten su bienestar en todas las dimensiones de la persona (“haz ejercicio físico regular”, “muévete”, “no te quedes toda la tarde en el sofá”).

Llevar a cabo la práctica desde esta perspectiva sigue siendo un reto emergente, actual y de futuro para la salud pública en el ámbito comunitario y en el de la clínica, así como en el terreno de la investigación y la formación de profesionales. Sin embargo, todavía hace falta evidenciar el resultado de estos modelos y para ello hacen falta pruebas tanto en el ámbito de ciencias de la salud como en ciencias del comportamiento humano. En un contexto de crisis global y de cambios económicos profundos, que afectan a las personas y potencian las desigualdades sociales que repercuten en la salud, esta perspectiva de la promoción de la salud desde el bienestar es más necesaria que nunca. El nuevo marco salutogénico se centra en los recursos disponibles y puede servir a las personas para comprender y gestionar lo que les pasa en la vida permitiendo afrontarlos desde la toma de conciencia de lo que somos capaces de hacer.

Por tanto, desde las redes, desde la consulta con nuestros pacientes, desde las Universidades y, sobre todo, desde cada Colegio Profesional (que somos todos los colegiados, recuerdo), debemos poder hacer un buen uso de la promoción de la salud. Nuestra sociedad lo merece y los fisioterapeutas tenemos mucho que poder aportar porque lo de “más vale prevenir que curar” no sé hasta qué punto es del todo correcto y, además, la gente ya tiene suficiente miedo de pensar en cómo va a llegar a fin de mes…

Jesús Rubio

Fisioterapeuta

BIBLIOGRAFÍA:

O´Sullivan P, Lin I. Acute Low Back Pain. Beyong drug therapies. Pain Management Today 2014; 1 (1):8-13.

Juvinya-Canal D. Salutogénesis, nuevas perspectivas para promover la salud. Enferm Clin. 2013;23(3):87—88

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