Este fin de semana he tenido el privilegio de aprender de la que ha sido y es para mí una de las grandes referencias a nivel mundial en el estudio y tratamiento de los trastornos de la columna cervical, la fisioterapeuta australiana Gwendolen Jull. Agradecer a la Sociedad Española de Fisioterapia y Dolor (SEFID) que nos haya brindado la oportunidad de tenerla por la tierra de la paella, la horchata y demás cosas.

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Tras 3 provechosos días hablando sobre la investigación durante años de los mecanismos subyacentes en los trastornos de la columna cervical (principalmente dolor de cuello, cefalea y mareo cervicogénico), la postura, la contribución de la cintura escapular en el dolor cervical, aspectos psicosociales implicados así como del diagnóstico y tratamiento propuesto hasta la fecha de hoy, etc…una de las cosas que me más me han llamado la atención es escuchar de alguien como Gwen decir “hace 10 años no lo tenía tan claro como ahora, conforme he ido sabiendo más he ido simplificando y haciendo más fácil todo lo que aplico a mis pacientes”. Esta afirmación sugiere la importancia de centrarse en el estudio de los mecanismos y en el diagnóstico preciso de cada paciente para aplicar un tratamiento preciso. Sencillo y simple pero difícil al mismo tiempo. Difícil porque hay que asumir el conocimiento como principal principio en nuestra actuación (aprender y desaprender) y fácil porque cuánto más sepamos, menos tendremos que hacer con el paciente (teniendo en cuenta lo que es realmente terapéutico de toda nuestra praxis).

Otro aspecto que Gwen nos recalcó desde un principio es que, debido a la complejidad que en la práctica real tiene conseguir una recuperación completa del sistema músculo-esquelético en los pacientes con dolor cervical, necesitamos aprender buenas estrategias de comunicación para conseguir una mayor adherencia al tratamiento por parte de los pacientes. Este punto será clave para poder plantear cualquier programa de ejercicio terapéutico e intentar evitar o disminuir así la recurrencia tan frecuente en esta condición. Si, por ejemplo, consideramos que el sistema sensorimotor cervical está alterado en un paciente, debemos ser conscientes que la Terapia Manual podrá ayudar a aliviar el dolor en la primera fase (si detectamos alguna disfunción relevante) pero al mismo tiempo debemos comenzar a dar mayor importancia al ejercicio como tratamiento enfocado tanto a la recuperación como a la prevención de recidivas.

Si nosotros no damos prioridad al ejercicio durante la sesión, el paciente nunca verá que es realmente importante en su recuperación. Por este motivo, nada más entre a consulta nuestro paciente deberíamos hablar primero en relación al ejercicio y no dejarlo para el final donde habitualmente el paciente ha dejado de prestar atención, sobre todo si durante toda la sesión le hemos estado aplicando un tratamiento pasivo. Comenzar con un tratamiento pasivo entorpece nuestra comunicación en este aspecto. Del mismo modo, monitorizar el progreso mediante medidas de referencia será fundamental para dar feedback al paciente y mantenerlo atento en la importancia que tiene lo que estamos haciendo en su recuperación. Esta atención también podemos potenciarla teniendo en cuenta al paciente biopsicosocial para que no se olvide de que tiene que realizar sistemáticamente los ejercicios centrando su atención en aspectos relevantes orientados a su función. Hay que centrar la atención del paciente en momentos de su día dentro de un contexto (actividades de la vida diaria) y adecuar la carga de ejercicio en función de su demanda física. Vamos, lo que se viene conociendo como “movimiento y función”…

Muchas veces se habla por las redes de que nos tenemos que valorar mejor como profesionales para justificar nuestro honorario o se le echa la culpa a los pacientes por no cumplir con sus ejercicios (sobre todo cuando no evolucionan bien) pero, ¿realmente valoramos la importancia que tiene el ejercicio cuando se lo mandamos a un paciente? Ya sabemos que vendemotos hay muchos pero vamos a intentar vender bien al paciente lo que realmente necesita. Simple y realista. Tenemos que creer en lo que hacemos. Tenemos que “vender” lo que hacemos y hacer ver al paciente la importancia que tienen nuestras indicaciones para su beneficio.

Jesús Rubio

Fisioterapeuta

RECOMENDACIÓN AL LECTOR:

Jull G, Sterling M, Falla D, Treleaven J, O´Leary S. Latigazo cervical, cefalea y dolor en el cuello. Orientaciones para las terapias físicas basadas en la investigación. Ed. Elsevier 2009.

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