El fisioterapeuta es uno de los profesionales sanitarios que más tiempo pasa con los pacientes y que más tiempo dedica a estudiar. La anatomía, la biomecánica, la fisiopatología, la neurobiología del dolor, etc. son conocimientos que abundan en nuestra cabeza y que nos sirven como pilar para dar las explicaciones que consideremos oportunas a cada paciente. Ahora bien, ¿tenemos claro que nuestros mensajes son comprendidos por los pacientes y viceversa? Para hacernos conscientes de la importancia de esta pregunta, Luis Torija nos estuvo haciendo reflexionar sobre la importancia de la comunicación este fin de semana gracias a los seminarios organizados por el Ilustre Colegio Oficial de Fisioterapeutas de la Comunidad Valenciana (ICOFCV).

La comunicación es el proceso mediante el cual se puede transmitir información de una entidad a otra, alterando el estado de conocimiento de la entidad receptora. Hay que tener en cuenta que cada paciente es un proceso, un proceso interno que contiene una gran cantidad de información que el fisioterapeuta pretende extraer para hacer lo más fiable posible su diagnóstico inicial. Del mismo modo, la información que se le debe transmitir a un paciente debería ser lo más clara y precisa posible para una mejor comprensión (hay que tener en cuenta toda la información que se maneja de forma interactiva desde que el paciente entra hasta que sale de la consulta) porque el ser humano suele olvidar hasta un 90% de la información a las pocas horas. Teniendo en cuenta que los seres humanos somos por naturaleza irracionales, la comunicación de emociones o sentimientos siempre estará presente durante el proceso de anamnesis y, por ello, deberíamos tener en cuenta las reglas de comunicación del antropólogo Albert Mehrabian: 7% lenguaje verbal (lo que se dice), 38% paraverbal (entonación, proyección, tono, énfasis, pausas, ritmo, etc.) y 55% no verbal (gestos, postura, mirada, movimiento, respiración, etc.).

No es tan importante lo que se dice sino el cómo se dice”

Partiendo de esta regla y alejándonos del pensamiento lógico y racional (donde el lenguaje verbal contribuye en mayor medida), cuando se recibe a un paciente por primera vez en consulta, sus preferencias, expectativas, sentimientos o gustos serán lo que deba guiar el proceso de comunicación. ¿Qué quiere decir esto?…que lo que hagamos siempre va a tener más peso que lo que digamos porque, además, el contexto también va a influir directamente en el mensaje, en algunos pacientes más y en otros menos. En este momento, durante la anamnesis, es cuando se debería reconocer el perfil comunicativo de cada paciente (visual, auditivo, cinestésico…) para poder hablar en su mismo idioma y transmitir mejor el mensaje. Por ejemplo, en un paciente visual hacer explicaciones sobre un atlas de anatomía y en un cinestésico explicar cómo se produce un movimiento intervertebral.

Muchas veces podemos tener un mal día pero todos pacientes siempre deben ser tratados por igual. Del mismo modo, debemos trabajar estrategias que nos preparen ante pacientes que nos caigan “no bien”, del mismo modo que moderar situaciones de “simpatía terapéutica” en pacientes que nos caigan mejor. Una sonrisa nunca le puede hacer daño a nadie pero esto irá condicionado con la personalidad de cada terapeuta. Lo que sí que mostró Luis como una buena herramienta de comunicación no verbal para utilizar en todos los pacientes es el concepto de Mirroring. Este concepto, poniendo como ejemplo a Barack Obama como estandarte, representaría al “soy como tú” mediante la utilización de gestos o posturas parecidos a los utilizados por un paciente para, así, mejorar la relación empática con el paciente y ganar cierto grado de confianza al eliminar prejuicios profesional-paciente. Si a esto le añadimos unos granitos de actitud asertiva, el proceso de comunicación nos podrá dirijir más fácilmente hacia nuestros objetivos. Otros conceptos como el de primacía o recencia fueron comentados del mismo modo ya que pueden influir en la percepción que se tenga de un paciente para “nunca dar nada por hecho”.

mirroring-david-cameron-barack-obama-south-lawn-white-house1También se comentó acerca del mal uso que se suele hacer en relación a las escalas de medición del dolor ya que, en muchos casos, nos podemos fiar más del número de 0 a 10 que nos indique el paciente más que en su expresión no verbal. Por ello se dijo que la Escala Visual Analógica (EVA) se consideraba más fiable y robusta que la Escala Visual Numérica (EVN) porque en ella (la EVA) la comunicación no verbal no influye para nada, sin embargo, en la EVN un paciente puede decir 8, o 6, o 4, y esa información representaría solamente el 7% (según Merhabian) mientras el 93 % restante sería información aportada por la comunicación paraverbal o por la comunicación no verbal. Precisamente por eso, Luis aconseja que de alguna manera, cuando la información del dolor se haya recogido con una EVN, apuntemos la información restante para tener en cuenta la concordancia gestual del paciente con la intensidad de su dolor (por ejemplo, A: concordante, B: no concordante por arriba, C: no concordante por abajo).

DOLOR

Para finalizar la jornada, Luis nos planteó unos juegos inteligentes (puzzles de desarrollo mental, circuitos de obstáculos con los ojos vendados…) en los que nos exponía ante situaciones en las cuales debíamos manejar numerosas sensaciones e información de la forma más eficiente posible. En estos momentos, el tiempo (que para mí, se pasaba volando y de forma inconsciente) cobraba una importancia que pesaba considerablemente en nuestras decisiones. Posteriormente se hacía un rondo donde se exponían diferentes conclusiones entre los miembros del grupo. Realmente interesante esta interacción propuesta por Luis. Se trasladó la metáfora de la información obtenida durante cada juego y se habló de la importancia de recoger de una forma estructurada la información durante la anamnesis para poder plantear una serie de objetivos (refutar hipótesis durante la exploración) y poder llegar a una solución (tratamiento adecuado en base a nuestra exploración). También, hacernos conscientes de la ansiedad que a muchos nos puede entrar en consulta cuando tenemos un determinado tiempo para atender a un paciente y nos espera otro fuera de la consulta y también de los tiempos de recuperación que negociamos con algunos pacientes. Importante ajustarse a los tiempos siempre y cuando sea de una forma lo más eficiente posible (sin pasarse y sin quedarse muy corto). Controlar hábilmente la comunicación no verbal, repreguntar para dejar claro si ha llegado nuestro mensaje, ser pausados y metódicos, no tener impaciencia para poder planificar objetivos, estar presentes con el paciente, tener paciencia para tomar las mejores decisiones posibles o rehacer lo que no nos conduce a cumplir nuestros objetivos fueron algunas de las reflexiones que pudimos sacar en común.

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Como conclusión a esta jornada, hay que tomar un mayor interés en implantar la comunicación como formación de base del fisioterapeuta de pregrado y, sobre todo, de postgrado…

Si no sabemos comunicar, poco vamos a poder transmitir nuestro conocimiento y lo que sabemos hacer”

Jesús Rubio OchoaJesús Rubio Ochoa Fisioterapeuta. Master de Fisioterapia en los procesos de envejecimiento. Especializándome en fisioterapia clínica y terapia manual contemporánea. Miembro de la Asociación Fisioterapia Sin Red y la Sociedad Española de Fisioterapia y Dolor.
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