Buscar

Fisioterapia en constante movimiento

Un blog de Jesús Rubio

Etiqueta

ejercicio

Modificación de síntomas como guía hacia la recuperación.

Los procedimientos que se basan en la modificación de síntomas han surgido de la incapacidad de las pruebas ortopédicas para detectar estructuras anatómicas responsables del dolor del paciente. Después de muchos años en los que se ha perseguido poder determinar una causa anatomopatológica relacionada con el dolor, a todo lo más que hemos podido llegar es a detectar condiciones de mayor gravedad candidatas a manejo médico-quirúrgico. Por suerte, estas condiciones más graves que relacionan la patología estructural con el dolor constituyen menos del 1-2% de todos los casos.

Y quitando del camino otras condiciones específicas que pueden rondar entre el 5-8%, nos enfrentamos de frente con una incertidumbre diagnóstica “causal” en más del 90% de los casos. En este caso no es que tengamos que olvidarnos de las posibles fuentes estructurales implicadas en el dolor sino que, simplemente, el dolor músculo-esquelético es en la mayoría de casos anatómica y estructuralmente indeterminable.

Después de esto, cuando escuchas a la “Grandmother” de la fisioterapia afirmar que la corrección del movimiento alterado en base a una “normalidad” teórica puede prevenir la aparición de degeneración estructural como la artrosis o la hernia discal me hace pensar en que tampoco vayamos a patologizar el movimiento del mismo modo que no hemos podido establecer la relación anterior. De echo, no existe una relación causal entre la postura, la cinemática o el control motor con el dolor más allá de tener en consideración factores contribuyentes en un determinado problema. Una alteración del movimiento no predice una lesión por lo que no podemos vender la prevención mas allá de aquellas poblaciones de riesgo en las que la exigencia física-deportiva requiera de una valoración exhaustiva atendiendo y “prediciendo” posibles factores físicos contribuyentes a mejorar.

Aquí es importante aclarar el concepto de “significancia versus relevancia” ya que debemos considerar la adaptabilidad a la carga que tienen los tejidos. Cada persona se mueve de forma diferente, tiene una genética diferente y se adapta de forma diferente a cada situación a cualquier nivel. Por tanto, la teoría no ayuda en el sentido más clínico. Corregir aquello que se sale de la “normalidad” por sí mismo no es válido si no existe clínica presente. En este sentido podemos observar un paciente que mueve mucho su columna lumbar y poco sus caderas durante la flexión del tronco. Esto puede ser significativo. ¿Y si a continuación le pedimos que corrija ese exceso de movimiento y no es capaz? ¿Esto puede ser relevante? De momento, en relación a su dolor, sigue siendo significativo…

Entonces, si conseguimos corregir ese “exceso significativo” de flexión lumbar junto al paciente y sus síntomas disminuyen o incluso se resuelven podemos actuar como potenciadores neurofisiológicos de la modulación endógena del dolor en busca de “desensibilizar” ese movimiento para mejorar la funcionalidad. Esto…puede ser relevante pero aún seguimos en un baño lleno de incertidumbre donde múltiples variables biopsicosociales pueden influir negativa o positivamente en la situación de cada persona.

En parte, los fisioterapeutas seguimos teniendo un enfoque mecanicista a la hora de abordar y dar relevancia a este tipo de hallazgos físicos. Hay que dar importancia a la estructura, cuando sea relevante…hay que dar importancia a la biomecánica, cuando sea relevante. Los fisioterapeutas somos muy buenos a la hora de identificar hallazgos significativos, solo nos queda ser mejores otorgándoles su verdadera  relevancia. Y es que, cuando intentamos falsar esa significancia y no podemos, quizás, podemos dar un peso a que ese exceso de flexión lumbar puede ser importante en relación al dolor de mi paciente. Encontramos una posible explicación.

Últimamente se ha comentado por redes sociales aquello de que “el rosa es el nuevo amarillo” (leer esta entrada del blog de la SEFID). Pues en aquellos pacientes en que la modificación de síntomas sea posible (ojo, no en todos lo va a ser…hay que educar bien) podemos potenciar su guía terapéutica generando autoeficacia, mayor locus de control así como agilizar su recuperación funcional. En este punto, empleamos la biomecánica como una potente herramienta comunicativa que puede producir cambios corticales desde la periferia, lanzando mensajes que viajan hasta interferir en las memorias del dolor. Desde una perspectiva cognitivo-conductual, cuando antes existía un miedo adaptativo o maladaptativo al movimiento (lo amarillo), un efecto crónico de la modificación de síntomas puede provocar cambios conductuales positivos (lo rosa).

Ahora el dolor es controlable por el paciente. La falsa creencia de que el dolor puede apoderarse de la vida de una persona, puede llegar a desaparecer con una herramienta muy sencilla. La comunicación. Si le explicamos al paciente que en la mayoría de los casos como el suyo no existe una causa anatomopatológica que explique su dolor, que el dolor puede mejorar y que la modificación de síntomas nos marca un camino terapéutico…podemos potenciar el mensaje que viaja hacia lo más profundo de su sistema nervioso central con sus consiguientes beneficios.

Jesús Rubio

Fisioterapeuta

PD: Lo sé, se me ha ido de las manos lo de los GIFs producto de la reflexión.

Artículo inspirado tras la lectura de Lehman GJ. The Role and Value of Symptom-Modification Approaches in Musculoskeletal Practice. J Orthop Sports Phys Ther. 2018 Jun;48(6):430-435. doi: 10.2519/jospt.2018.0608.

Anuncios

Movimiento y función

El cuerpo humano es uno de los sistemas más complejos que creemos conocer. Para intentar entenderlo mejor se han construido modelos o empleado metáforas que lo simplifican aún induciendo al error. Eso sí, cada modelo puede tener una visión diferente pero nos facilita la organización de ideas para simplificar las cosas hacia una realidad que nos resulte cómoda. Y este constructo de la realidad nunca podrá ser una representación completa de lo que vemos u observamos sino de lo que creemos ver.

Así pues, los modelos de pensamiento que utilizamos en fisioterapia no son espejos de la realidad sino simples reflexiones que nos pueden ayudar a tener una aproximación a ésta. Generar ideas para hacer encajar nuestra realidad clínica u operativa en base a nuestras creencias no es del todo válido y, además, es terapeuta dependiente. Sin embargo, nos aportan una perspectiva amplia de lo que estamos evaluando. El objetivo de esta entrada es reflexionar sobre la perspectiva que tenemos los fisioterapeutas sobre nuestro paradigma de actuación que, según la WCPT, nos contempla como “profesionales del movimiento y la función”.

El contexto sociocultural anclado en el modelo biomédico ha distorsionado la identidad del fisioterapeuta. Durante años se ha buscado y se sigue buscando la “causa” con un enfoque estructuralista del problema. Esto ya lo sabemos todos. Los modelos biomecánicos se han utilizado para intentar comprender el porqué de las cosas. Pero del mismo modo que las pruebas de imagen no han mostrado una relación con los síntomas en la mayoría de los casos, patologizar el movimiento para intentar comprender el dolor en base a “disfunciones del movimiento” es del mismo modo estructuralista. Pero esto no es el paradigma del movimiento del que estamos hablando.

Esta educación nos ha podido llevar a muchos a tener una visión reduccionista del sistema de movimiento, atendiendo demasiado al dolor como problema principal del paciente. El ejercicio correctivo y el análisis del control motor han sido una “moda” ampliamente extendida entre los fisios que ha llevado a un enfoque demasiado centrado en la mecánica del movimiento y no tanto en el sistema de movimiento humano.

En este sentido, “movimiento y función” debe ser correctamente interpretado desde un punto de vista que contemple el sistema de movimiento humano en toda su globalidad, incluyendo no solo el aparato locomotor sino también al sistema nervioso, sistema endocrino, sistema inmunitario, sistema cardiovascular o sistema respiratorio. En este sentido, un fisioterapeuta debería aplicar herramientas clinimétricas no solo en busca de analizar alteraciones del movimiento o estudiar los mecanismos del dolor sino también cuantificar las capacidades funcionales de la persona según su contexto. Estamos muy centrados en reconocer síndromes clínicos para intentar mejorar nuestros tratamientos con estrategias de movimiento (en su mayoría, pasivas) pero, esto, sigue estando anclado en el modelo patoanatómico en cierto modo. El dolor es un motivo de consulta frecuente en nuestras consultas (hablo como fisio musculo-esquelético), sin embargo, lo que verdaderamente importa en nuestra profesión es mejorar las capacidades funcionales de nuestros pacientes. No solamente mejorar el dolor sino, mediante ejercicios, hacer una exposición gradual al movimiento (y función).

zusman

Si bien es cierto que no podemos saber de todo (para eso deberá existir cada especialidad que atienda a cada uno de los subsistemas de movimiento), debemos tener una perspectiva macroscópica de un sistema de movimiento. Y aquí es donde reside la crisis de identidad ya que una vez se consideran mecanismos del dolor, aspectos biomecánicos o de control motor…nos olvidamos de la función. Partiendo de esta línea base es donde debería continuar el papel del fisioterapeuta dirigido a recuperar la función. Lo anteriormente dicho son solo una línea de partida para ayudar a los pacientes a moverse y como “especialistas del movimiento” intentaremos dosificar correctamente la carga (volumen de ejercicio, intensidad, frecuencia, hábitos posturales, trabajo, etc.) para mejorar la capacidad de adaptación de los tejidos. Muy importante saber las condiciones basales de cada sistema de movimiento para conseguir administrar una correcta dosis de trabajo y conseguir buenas adaptaciones neuromusculares y/o metabólicas dependiendo de nuestro objetivo terapéutico. Pero para esto hay que disponer de formación mas allá del pilates o el yoga (con mis respetos).

Ahora vamos a contemplar de nuevo uno de los modelos de pensamiento más brillantes que existen en fisioterapia para que nos ayude a comprender de una forma simple cómo funciona un sistema de movimiento, el Modelo del Organismo Maduro (Louis Gifford, 2013). Este modelo orgánico integra tres niveles que son indivisibles: de entrada o “input”, nivel de procesamiento (el cerebro procesa la información multisensorial) y nivel de salida o “output” (elaboración de una respuesta). Este modelo ha sido ampliamente difundido para que los terapeutas tengamos una visión amplia de cómo funcionan los mecanismos relacionados con el dolor pero, del mismo modo, nos puede hacer comprender el sistema de movimiento en su globalidad.

MOM1

Parafraseando al gran Roy LaTouche…

“La principal alteración de un paciente con dolor es el movimiento (y la función). Es un error no estudiar la motricidad en pacientes con dolor”

Por otro lado, la cognición y el movimiento son indivisibles y determinantes para producir cambios corticales adaptativos en diferentes poblaciones clínicas (no solo músculo-esquelética). Independientemente de seguir buscando posibles causas (o “cosas” como dicen por ahí) y de hacer uso futuro de la tecnología a nivel del sistema nervioso central, sigamos intentando ser “especialistas del movimiento” haciendo buen uso de la profesión. Educación siempre, terapia manual como exposición al movimiento y ejercicio terapéutico como potente herramienta en busca de mejora de capacidades físicas y funciones.

Comprendiendo el Modelo del Organismo Maduro y pensando en la cita de Zusman…el movimiento (y la comunicación) como potente aferencia (input) que favorece cambios corticales (procesamiento) y respuestas neuromusculares y metabólicas adaptativas (output) dentro de un sistema de movimiento. ¿Resultado?: Ejercicio terapéutico.

Saludos.

Jesús Rubio

Fisioterapeuta

Hablando de ejercicio terapéutico con Luis Fernando Prato

Este fin de semana hemos tenido por el centro al fisioterapeuta Luis Fernando Prato (@FisioPratoUS) desde Chicago (USA). Mucho que reflexionar tras su visita nos queda a todos los que asistimos a su curso y es que, lo queramos o no, la fisioterapia en España debería seguir en muchos aspectos al modelo americano. Los pacientes agradecerían ser asistidos por fisioterapeutas como Luis que se actualizan constantemente y pasan un examen cada 2 años para renovar su licencia que les permite seguir ejerciendo su profesión. No estaría nada mal que muchos fisioterapeutas españoles pasaran la “ITV” regularmente para evaluar sus capacidades clínicas mediante cursos avalados que incluyen formación con evidencia científica y módulos de ética profesional.

Sería bueno que en España existiera un estándar mínimo de “cribaje” tras la graduación, haciendo pasar a todo el mundo un examen nacional que asegure sus capacidades profesionales. Lo tengo claro, disponer de un título universitario no garantiza la competencia a nivel profesional.

sdr

Hola Luis, encantado de tenerte compartiendo en este blog. Vamos con algunas preguntas…

 

¿Cómo se entiende el papel del fisioterapeuta en Estados Unidos? ¿se ven muchas camillas en los centros de fisioterapia?

Es un profesional de la salud en los Estados Unidos que trabaja de una manera independiente o en colaboración con el equipo médico para mejorar la función en población que haya tenido desordenes en el movimiento o disfunciones neurológicas o musculoesqueléticas. Nuestro paradigma ha ido cambiando de ser  proveedores de modalidades físicas pasivas a hacer agentes activos, expertos y promotores del movimiento.  Las camillas aún existen sin embargo, de hecho aún se le da un valor alto a la terapia manual; sin embargo es más común encontrar clínicas con gimnasios, con espacios abiertos y muchos  equipos de ejercicios.

¿Qué sentido tiene para ti la Terapia Manual en el manejo de los trastornos del movimiento?

Creo que muchos aun utilizamos  la que terapia manual como un “desacoplador” del dolor para ayudarnos a que el paciente empiece a moverse; para mí el valor del “touch” y de la terapia manual es más desde el punto de vista de prestar atención individual, o lo que llamamos acá “hands on”. Creo que algunas modalidades o agentes físicos cumplirían esta función también. Pero con una buena atención individual y una buena educación invirtiendo tiempo en la entrevista. Muchas veces no uso la terapia manual incluso en pacientes con síndromes dolorosos

¿Crees que se entiende bien en España el paradigma del movimiento o todavía estamos con los “agentes físicos” y anclados en tratamientos pasivos?

He tenido la fortuna de interactuar con muy buenos Fisios españoles. Hace 5 años cuando inicialmente me involucré en la participación en las redes sociales, entendí que el fisioterapeuta español está en constante aprendizaje y que tenían mucha pasión por utilizar la evidencia científica. Sin embargo, muchos de ustedes me decían que es un porcentaje muy pequeño en comparación a la gran mayoría de fisioterapeutas españoles. Cuando fui a España a hacer un curso, pude confirmar que el paradigma del movimiento y que la utilización de movimiento como tratamiento no es tan predominante como si lo es la utilización de terapias pasivas. De hecho me atrevería decir que en utilización de técnicas como la punción seca, la manipulación, y lo que ustedes llaman terapias invasivas, el Fisioterapeuta español es de los mejores del mundo. Para mí es un problema de oferta y demanda. Si lo pasivo es lo que se demanda, y no hacemos una buena educación para que se promueva la auto-eficacia del paciente, nada va a cambiar. Ahora, sí las terapias pasivas es lo único que se ofrece, no podemos culpar al público de perpetuar nuestra imagen de “masajistas” y hasta escoger intrusos que “hagan lo mismo”. Creo que a veces es nuestra culpa de que haya intrusismo, ya que por más razonamiento clínico y “ciencia” para aplicarlas, si no educamos al paciente en los verdaderos mecanismos fisiológicos de las terapias pasivas y mecanismos del dolor,  sin promover que ellos se muevan, el público va a buscar quien haga esta “técnica” con alguien que le cueste menos porque creen que esta es la cura.

Imagen1

Háblanos sobre la prevención secundaria mediante ejercicio físico-terapéutico y/o correctivo, ¿necesidad o negocio?

La prevención es un tema bastante complicado. Creo que las intenciones son buenas y es nuestra responsabilidad promover el ejercicio en general como estrategia de prevención. Sin embargo hay que tener cuidado al utilizar “correcciones” biomecánicas por fuera del ámbito de deportistas, ocupacional o de artistas (incluso en estas poblaciones deberíamos ser cuidadosos con el lenguaje que usamos para “prevenir”) . Para mí , decirle al paciente que muy probablemente se va a lesionar porque se mueva de una u otra forma o por su postura puede ser iatrogénico ya que se lanza un mensaje de “miedo”. Ahora si somos honestos, y decimos que lo que vamos hacer es simplemente reducir ciertos factores de riesgo, promoviendo un movimiento más eficiente, sería más ético si se quiere “vender” prevención.

¿Qué opinas sobre el modelo cinesiopatológico y su aplicación en población sana?, ¿crees que puede tener algún tipo de beneficio o que puede prevenir la aparición de síntomas?

Sólo en poblaciones en las que la carga sea excesiva, O donde no se pueda utilizar un proceso de adaptación gradual; mencionaba a la población de deportistas, algunos artistas y/ o ocupaciones , como las poblaciones en las que a veces la biomecánica si importa. Sin embargo hay muchos estudios en los que se han observado adaptaciones anatómicas asintomáticas. En Italia hubo un estudio de adolescentes  jugadores  de fútbol con incongruencias femoroacetabulares. En Estados Unidos es muy común que existan asimetrías y diferencias anatómicas en lanzadores de béisbol. El modelo cinesiopatológico sólo es lógico si era la cantidad de la carga, la intensidad con la que la carga haya sido introducida, y para mí son más importantes los sistemas de apoyo como la resistencia cardiovascular, la fatiga y otras condiciones generales de salud.  No es lo mismo hablar de la cinesiopatología de un remador olímpico que ha entrenado desde su adolescencia, no fuma, tiene un excelente índice de masa corporal y hace levantamiento de pesas , que hablar de mi que voy a remar una vez al año cuando hago “camping”.

¿Qué criterios sueles emplear para la dosificación de cargas durante tus sesiones mediante ejercicio terapéutico? ¿qué variables sueles emplear en la medición de los resultados?

Yo utilizo la recomendaciones del Colegio Americano de Medicina Deportiva y de la Asociación Nacional de Fortalecimiento Acondicionamiento Físico que vienen resumidas en las siguientes tablas.

tab

5 Dia 2 Sesionde la tarde Progresion de cargas Cadena Inferior

¿En qué crees que fallamos los fisioterapeutas a la hora de adaptar la carga que aplicamos en fases intermedias o avanzadas en las que ya no hay dolor?

Lo que veo según mi experiencia es que algunos pecan de no tener paciencia en hacer un proceso de adaptación más progresivo, acumulativo y que añaden cargas muy elevadas en un tiempo corto de cicatrización. Sin embargo, otros pecan de ser muy conservadores y ni siquiera utilizan estrategias de carga o hacen un volumen muy bajo de ejercicios que no facilitan el proceso de adaptación del tejido. El error común en ambos casos, en mi opinión, es que no se comprenden los principios de dosificación y las variables que se pueden manejar y, algo fundamental, que debemos saber mucho de patología para saber en qué estado puede encontrarse cada tejido según la fase en la que nos encontremos.

 

¿Cuáles han sido tus principales referencias en relación al ejercicio terapéutico?

Yo estoy afiliado a nueve revistas que tienen revisiones de colegas. Las 3 que me dan más referencias con respecto al ejercicio terapéutico son: Strength and Conditioning Journal de la NSCA,  International Journal of sports physical therapy , y JOSPT.

¿Qué consejos darías a los jóvenes fisioterapeutas que acaban de terminar la carrera y no saben qué especialidad o formación postgrado realizar?

Siempre he dicho que no importa qué habilidades clínicas obtengas,  la habilidad más importante de nuestra profesión es saber interactuar con la gente. La interacción con los pacientes es muchas veces más relevante que la técnica que apliquemos. No sé si existen cursos o especialidades que enseñan esto pero sí es importante invertir en formación que nos haga no sólo mejores fisioterapeutas si no mejores personas . Para especializarse, mi consejo sería que se queden en la línea que los apasione. Lo otro es que no se dejen llevar por modas, sino que revisen la literatura existente sobre cada curso ofrecido. Hay ciertas formaciones que han sido duraderas (como la de McKenzie) porque no enseñan una técnica de moda sino que enseñan a razonar y se actualizan.

IMG_20170618_103929

Para finalizar comparto unas reflexiones de mi colega Paco Monteagudo con el que durante este fin de semana he tenido el placer de hablar mucho de FISIOTERAPIA…

“Es estimulante aprender de aquellos profesionales que se han preocupado en promover y potenciar el desarrollo de nuestra profesión como especialistas del movimiento humano.
Como diría mi gran amigo Rubén Rubio,📚Educación, 💫concienciación, 🔎rigor a la hora de filtrar tantísima información, es la labor más importante que tenemos como representantes de la Salud y el Ejercicio en esta sociedad. Tenemos claro que tenemos que movernos, pero movernos con calidad. Por lo tanto, no podemos dar consejos basándonos en opiniones sino en lo que hemos demostrado CIENTIFICAMENTE.

En la actualidad existe predominancia de los diagnósticos patoanatómicos versus variabilidad en las definiciones diagnósticas de los diferentes trastornos del movimiento y “disfunciones”.  Los FISIOTERAPEUTAS tratamos lesiones relacionadas con el movimiento en lugar de anormalidades anatómicas estructurales.  La complejidad del movimiento humano va más allá de la biomecánica e involucra los aspectos psicosociales de la persona.
Las diferentes técnicas de VALORACIÓN del movimiento funcional le permite al fisioterapeuta observar el movimiento de una forma global y seleccionar problemas en patrones de movimiento en diferentes tareas motoras comunes.
Las estrategias de valoración, programación y periodización de una progresión de actuación y aplicación integradas desde la salud al rendimiento mediante el EJERCICIO TERAPÉUTICO, debe ser y formar parte del proceso de Prevención, rehabilitación y Re-adaptación del propio paciente-cliente”.

Me quedo con esta magnífica frase…

“Debemos de transformar la sociedad optimizando el movimiento para mejorar la experiencia humana” APTA

Gracias a tod@s!!

Jesús Rubio

Fisioterapeuta

¿Ejercicios de alta carga?, ¿qué es eso?

Comentando con unos compañeros amantes de la valoración y tratamiento de las disfunciones del movimiento salió el tema de que muchos fisioterapeutas tienen miedo a pautar ejercicios de alta carga a sus pacientes. Debemos hacernos una pregunta al respecto, ¿sabemos exactamente qué es “alta carga”?

Lo que tenemos muy presente todos es que la mayoría de pacientes acuden a nuestras consultas por dolor…o mucho dolor. Dependiendo de cada caso en presencia de kinesiofobia, irritabilidad/severidad del problema, pobre control neuromuscular, susceptibilidades de movimiento, etc. Solemos establecer el tratamiento más indicado. A veces podemos tener “caballos de carrera” en consulta pero, muchas veces más, tendremos ponis. Intentaremos que estos ponis sean los “mejores ponis” y puedan disponer de un mayor autocontrol y calidad de vida.

Sin embargo, en muchas ocasiones una de las principales barreras en la recuperación de los pacientes son los propios miedos del terapeuta. Simplemente hay que intentar adaptarse a las circunstancias y capacidades de cada paciente. Y es que algunos dispondrán de mejores condiciones físicas o una mayor inteligencia motriz. La inteligencia motriz (los caballos de carrera) es un factor intrínseco condicionante a toda intervención terapéutica. Nosotros trabajamos con estímulos que viajan por el sistema nervioso con toda la plenitud de subsistemas que lo conforman para interconectar una infinidad de impulsos eléctricos cargados de información. Información sensitiva, motora, cognitiva…

No hay que tener miedo a pedir a un paciente que esté muy atento al movimiento que realiza de forma que su columna lumbar no se mueva gracias a la activación de su pared abdominal mientras realiza una elevación de su miembro inferior. Esto resulta ser un gran estímulo a varios niveles. Alta carga de información merodeando por un sistema nervioso con ganas de aprendizaje motriz.

16194883_403402690003015_3498197431843357438_n
¿Eres consciente de lo que haces con tu espalda?

No hay que tener miedo a que un paciente intente imaginar ese movimiento que le provoca tanto dolor y que le provoca tanto miedo. Esto, en su momento, puede resultar una alta carga de información que pretende activar áreas cerebrales relacionadas con patrones motores inhibidos por el dolor. Esto es alta carga.

No hay que tener miedo a explicarle a un paciente que ese ejercicio concreto que está haciendo le va a ayudar a mejorar en ese gesto que le lleva de cabeza cada vez que hace su deporte favorito o, todavía más, si encima cobra por ello. Esto es alta carga.

No hay que tener miedo a llegar a la fatiga durante un ejercicio. Más interesante poder llegar a la fatiga tanto física como cognitiva de forma que varios subsistemas se interconecten entre sí y logren reclutar la máxima información ante un determinado patrón de movimiento. Esto es alta carga.

No hay que tener miedo a intentar que un paciente con mucho dolor tome consciencia de dónde tiene su pelvis, su columna lumbar, que intente disociar movimientos intersegmentarios… La propia experiencia del dolor le puede haber conducido a tener una “espalda congelada” (como nos describió Wim Dankaerts durante #JICL16) con sus correspondientes patrones de movimiento inhibidos. Solo este tipo de aproximación puede suponer desgaste (beneficioso) a un paciente con esta condición. Es un esfuerzo cognitivo y motor. Esto es alta carga.

Alta carga puede ser la aplicación de un simple tape que favorezca un input siempre y cuando este genere una mayor respuesta cognitiva por parte del paciente ante un determinado ejercicio. Esto es alta carga.

Alta carga es adaptarse a la situación clínica de cada paciente biopsicosocial. Considerar factores intrínsecos y extrínsecos que puedan condicionar nuestro abordaje y adaptarse a ello con estímulos que consigan facilitar una mejor respuesta tanto a nivel de los tejidos como del SNC y SNP.

Por tanto, consideramos la carga como un estímulo y un estímulo va mucho más allá de la aplicación de lastres, discos o pesos en los ejercicios de los pacientes. La carga va mucho más allá del 3 X 10, del “vete tú haciendo que ya si eso yo…” (ironía) o “cuando te canses para”. Alta carga es considerar al paciente desde el paradigma del movimiento y cualquier ejercicio tiene que tener necesariamente una función como objetivo. Es aquí donde los fisioterapeutas tenemos mucho que decir. Considerar cada uno de estos factores para “exprimir” y sacar jugo a cada sistema nervioso en búsqueda de una recuperación funcional.

Con todo esto considero que ni baja ni alta carga…considero que se hace necesaria la carga adecuada para cada caso clínico. Unas veces más y otras menos. Insisto, aquí es donde los fisioterapeutas tenemos la palabra.

¿Nos animamos a trabajar la carga con nuestros pacientes activos?

Jesús Rubio

Fisioterapeuta

Dosis de carga y ejercicio

El ejercicio es una de las herramientas principales que tenemos los Fisioterapeutas para realizar nuestras intervenciones en los pacientes con el objetivo de disminuir su dolor, incrementar su actividad física, mejorar su fuerza y restablecer el movimiento “normal” o, mejor dicho, sin maladaptaciones. Numerosos estudios nos han mostrado los beneficios del ejercicio en diversas condiciones como el dolor lumbar crónico, el dolor cervical, la tendinopatía, la osteoartritis, la artritis reumatoide, la fibromialgia o el dolor neuropático entre otros. Sin embargo, a pesar de la fuerte evidencia sobre los beneficios del ejercicio existe una carencia de datos y recomendaciones en relación a la frecuencia, duración e intensidad adecuada de éstos dentro de un programa de rehabilitación.

En mi opinión, establecer una dosis de ejercicio estandarizada me parece una utopía por el simple hecho de que cada paciente tiene unas condiciones y características únicas donde el fisioterapeuta deberá, gracias a sus destrezas clínicas, adaptar la dosis adecuada en base a la respuesta en cada caso. La investigación podrá estandarizar lo que quiera en la muestra (heterogénea) que quiera para mostrar con mayor fiabilidad sus resultados pero, tal como decía Geoff Maitland, “el fisioterapeuta deberá conocer qué, cuándo y cómo aplicar su herramienta terapéutica, y adaptarla a su paciente individual”. Esta es nuestra realidad, una realidad donde una multitud de variables entran en juego para afrontar cada caso concreto. De momento, debemos seguir el camino que nos marca la ciencia pero poder justificar cada decisión clínica en base a un razonamiento sobre parámetros base e hipótesis plausibles…también es hacer ciencia pensando más allá del “3 x 10”. Por esto mismo hay que ser metódicos con nuestros pacientes. Medir la cantidad y calidad del movimiento con pruebas lo más objetivas posible (según la ciencia) además de los síntomas descritos subjetivamente por el paciente. Debemos poder cuantificar esto para poder revalorar resultados en nuestros parámetros de base y poder decidir seguir por un camino terapéutico o, por el contrario, hacer las modificaciones pertinentes en la correcta ejecución del ejercicio o en la dosis de carga.

Para poder realizar una precisa prescripción de ejercicio se hace necesario un análisis exhaustivo de los requerimientos funcionales de cada paciente durante su trabajo, deporte o actividad física diaria para guiar nuestra exploración física, definir la metodología de intervención, los ejercicios específicos a realizar y la dosis adecuada de estos (volumen, intensidad, progresión…). Para todo esto debemos considerar diferentes parámetros a tener cuenta para poder objetivar nuestros resultados. Por desgracia existe poca fiabilidad en relación a las pruebas que cuantifican la calidad del movimiento como pueden ser un single leg squat, la rotación pélvica durante la flexión de cadera o el timing y la amplitud de movimiento en la columna lumbar respecto a la cadera descritos por Sahrmann. Sin embargo, reconocer movimientos aberrantes a través de nuestras pruebas de movimiento y/o control motor (ver este artículo) nos puede aportar información relevante para guiar la prescripción del ejercicio indicado en base a la subclasificación del movimiento y a nuestros parámetros en la medición de fuerza muscular, el área transversal de la musculatura valorada (el que tenga la suerte de disponer de un ecógrafo), el timing de movimiento intersegmentario, los rangos articulares, el esfuerzo percibido ante un ejercicio o actividad, la aparición de fallo o fatiga muscular, etc, etc…

Seguiremos hablando de cómo dosificar la carga atendiendo a todos estos parámetros…

Jesús Rubio

Fisioterapeuta

Dichoso dolor lumbar crónico…

El dolor lumbar crónico es uno de los trastornos más frecuentes que observamos los fisioterapeutas en consulta y se suele asociar con dolor, discapacidad, disminución de la calidad de vida, y, en la gran mayoría de los casos, con miedo al movimiento (kinesiofobia). La Terapia Manual ha mostrado beneficios en el dolor lumbar de origen mecánico en sus fases iniciales (Konstantinou, 2007) y el masaje sus efectos analgésicos según una revisión Cochrane (Furlan, 2008). Sin embargo, un reciente estudio (Castro-Sánchez, 2015) no ha mostrado efectos a corto plazo con las técnicas manipulativas y “funcionales” de la columna vertebral  ya que los pacientes con este tipo de trastorno presentan variables como el dolor, el miedo al movimiento, la calidad de vida, la resistencia isométrica de la musculatura estabilizadora del tronco o la movilidad de la columna vertebral que deben ser consideradas desde otra perspectiva terapéutica. Está bien que se hagan este tipo de estudios porque viendo la metodología empleada no hubo demasiado esfuerzo a la hora de hacer una subclasificación de pacientes, simplemente se incluyeron con una definición como esta tensión, dolor y / o rigidez localizada por debajo de la zona costal que persiste durante ≥ 3 meses, en los que no fue posible identificar una enfermedad específica o causa patológica clara del dolor”.

Lo de siempre con la investigación, la mayoría de estudios se centran en estudiar técnicas y no en hacer un diagnóstico lo más preciso posible, ya sea basado en la anatomopatología o en las alteraciones del movimiento. Técnicas de Terapia Manual (o “terapias manuales”) y ejercicios específicos para trastornos o patologías inespecíficas que “tan solo” conforman sobre el 85% de todos los problemas lumbares según Waddell (2004). Realmente esto nos sirve de poco o de nada ya que si en nuestra consulta solemos aplicar tratamientos en base a un proceso de razonamiento clínico donde intentamos hacer una subclasificación de nuestros pacientes, en este tipo de estudios lo único que hacen es meter la muestra de estudio en un cajón de sastre donde todo vale para todo. La realidad difiere mucho de esto, aunque todavía existen muchos fisioterapeutas que se consideran “técnicos” y siguen empleando técnicas sin un proceso de razonamiento previo esperando el “a ver si esto funciona”.

El ejercicio es un método terapéutico recomendado en las guías de práctica clínica para dolor lumbar crónico ya que ha mostrado beneficios según revisiones sistemáticas (Pengel, 2002; Hayden, 2005) y meta-análisis (Hayden, 2005). Sí es cierto que existen numerosos métodos de ejercicio como el pilates que han mostrado beneficios en los pacientes con dolor lumbar crónico pero no más que otros métodos de ejercicio (imagen). En definitiva, cualquier tipo de ejercicio puede ser positivo en nuestros pacientes pero de un modo general y, esto, no diferencia la labor de un fisioterapeuta porque hasta mi hijo puede prescribir cualquier ejercicio físico.

pilates

Existen numerosos sistemas de subclasificación en investigación que no voy a describir en esta entrada (si queréis más información podéis leer esta entrada en el blog de Javier Aguilera) y, aún siendo algunos puestos en tela de juicio, no dejan de ser una buena vía de desarrollo para la ciencia aplicada a la práctica. Por ejemplo, un reciente estudio basado en la subclasificación de O´Sullivan “Sub-classification based specific movement control exercises are superior to general exercise in sub-acute low back pain when both are combined with manual therapy: A randomized controlled trial” ha mostrado mejores efectos mediante ejercicio específico que la combinación entre ejercicio de modo general y Terapia Manual (Lehtola, 2016). Los autores de este estudio abogan porque los pacientes con dolor lumbar crónico pueden sufrir cogniciones negativas debidas al largo proceso de discapacidad y dolor que pueden ocasionar malas adaptaciones a nivel físico por mecanismos output. Por tanto, los pacientes pueden mostrar alteraciones en el control del movimiento como base de cronicidad de su trastorno doloroso (Dankaerts, 2006).

Este sistema de subclasificación ha mostrado su fiabilidad en numerosos estudios para el diagnóstico diferencial (O’Sullivan 2005; Dankaerts y O’Sullivan 2011) mediante una batería de pruebas para evaluar el control de la flexión lumbar, de la extensión y de la rotación y control de la flexión lateral (Luomajoki, 2007). Aprovecho para decir que algunos de los miembros de este potente grupo de investigación estarán el próximo mes de Octubre de 2016 en el II Congreso Internacional de Fisioterapia y Movimiento que organiza el Colegio de Fisioterapeutas de Andalucía en Málaga, donde se podrá profundizar mucho más en el conocimiento de la metodología de sus estudios.

Por otro lado, un reciente estudio mediante RM (Danneels, 2016…otro que andará por aquí cerca en breve) ha mostrado que puede existir una disminución de la actividad de la musculatura extensora lumbar en pacientes con dolor lumbar recurrente. Se establece así la hipótesis de que se puedan generar patrones inhibitorios musculares en respuesta al dolor (mecanismo output) con las consecuentes alteraciones estructurales y funcionales. Del mismo modo, se considera que la respuesta motora de la musculatura lumbar puede verse modificada en pacientes con dolor lumbar.

Se habla mucho en investigación sobre qué intensidad de ejercicio es la más adecuada para lograr unos efectos beneficiosos para el entrenamiento de la musculatura extensora dorsolumbar. De Ridder et al. (2015) han mostrado mediante EMG que los ejercicios a bajas cargas (60% 1-RM) activan principalmente la musculatura extensora lumbar, mientras que a más altas cargas (80% 1-RM) se ejerce una mayor activación sinérgica de la musculatura dorsal. Ya que la musculatura extensora lumbar es especialmente sensible a cambios estructurales y funcionales respecto a la musculatura dorsal, parece apropiada la prescripción de ejercicio específico en la región lumbar en los casos que se evidencie dicha condición (debilidad y atrofia). Hay que apuntar que, independientemente a la intensidad del ejercicio, tanto la musculatura dorsal como la lumbar contribuyen al trabajo muscular total durante la extensión del tronco. Danneels ha validado una prueba clínica para evaluar la capacidad que tienen sujetos con dolor lumbar en disociar el movimiento lumbopévico del lumbodorsal. Este puede ser un punto de partida a la hora de subclasificar pacientes y orientar la intervención terapéutica de una forma más específica.

Ahora qué pensamos, ¿seguimos estudiando técnicas o nos centramos en nuestra precisión diagnóstica?, ¿prescribimos ejercicio específico o lo dejamos que lo hagan otros?…

Mientras tanto, iremos poniéndonos al día en columna lumbar por lo que tenga que venir.

Jesús Rubio

Fisioterapeuta

BIBLIOGRAFÍA:

Konstantinou K, Foster N, Rushton A, Baxter D, Wright C, Breen A. Flexion mobilizations with movement techniques: the immediate effects on range of movement and pain in subjects with low back pain. J Manipulative Physiol Ther. 2007 Mar-Apr;30(3):178-85.

Furlan AD, Imamura M, Dryden T, Irvin E. Massage for low-back pain. Cochrane Database Syst Rev 2008;(4):CD001929.

Castro-Sánchez A, Lara-Palomo IC, Matarán-Peñarrocha GA, Fernández-de-Las-Peñas C, Saavedra-Hernández M, Cleland J, Aguilar-Ferrándiz ME.Short-term effectiveness of spinal manipulative therapy versus functional technique in patients with chronic non-specific low back pain: a pragmatic randomized controlled trial.Spine J. 2015 Sep 8. pii: S1529-9430(15)01363-7.

Waddell G. The back pain revolution. UK. Churchill Livingstone. 2nd ed. UK: Churchill Livingstone; 2004.

Pengel HM, Maher CG, Refshauge KM. Systematic review of conservative interventions for subacute low back pain. Clin Rehabil. 2002;16(8):811–20.

Hayden JA, van Tulder MW, Tomlinson G. Systematic review: strategies for using exercise therapy to improve outcomes in chronic low back pain. Ann Intern Med. 2005; 142 (9) :776–85.

Hayden JA, van Tulder MW, Malmivaara A, Koes BW. Exercise therapy for treatment of non-specific low back pain. Cochrane Database Syst Rev. 2005; (3):CD000.

Lehtola V, Luomajoki H, Leinonen V, Gibbons S. Sub-classification based specific movement control exercises are superior to general exercise in sub-acute low back pain when both are combined with manual therapy: A randomized controlled trial. BMC Musculoskeletal Disorders (2016) 17:135.

Dankaerts W, O’Sullivan PB, Straker LM, Burnett AF, Skouen JS. The interexaminer reliability of a classification method for nonspecific chronic low back pain patients with motor control impairment. Man Ther. 2006;11(1):28–39.

O’Sullivan, P. (2005). “Diagnosis and classification of chronic low back pain disorders: maladaptive movement and motor control impairments as underlying mechanism.” Man Ther 10(4): 242-255.

Dankaerts, W. and P. O’Sullivan (2011). “The validity of O’Sullivan’s classification system (CS) for a sub-group of NS-CLBP with motor control impairment (MCI): overview of a series of studies and review of the literature.” Man Ther 16(1): 9-14.

Luomajoki H, Kool J, De Bruin ED, Airaksinen O. Reliability of movement control tests in the lumbar spine. BMC MusculoskeletDisord. 2007;8(1):90.

Danneels L, Cagnie B, D´hooge R, Crombez G, Vanderstraeten G, Parlevliet T, Van Oosterwijck J. The effect of experimental low back pain on lumbar muscle activity in people with a history of clinical low back pain: a muscle functional MRI study. J Neurophysiol 2016 Feb 1;115(2):851-857.

De Ridder E, Danneels L, Vleeming A, Vanderstraeten G, Van Ranst M, Van Oosterwijck J. Trunk extension exercises: How is trunk extensor muscle recruitment related to the exercise dosage?. J Electromyogr Kinesiol. 2015 Aug;25(4):681-8.

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

Subir ↑

Carlos López Cubas

OSTEON Alaquàs Centro de Fisioterapia

Nacho Fabiani

Dia a dia, explicaciones, pensamientos, vivencias, dudas... de un hombre que tuvo la suerte de hacerse fisioterapeuta

Soy Paciente de Samu

Blog donde encontrarás preguntas e inquietudes que me plantean mis pacientes sobre su dolor

edupain

Avances en neurociencia aplicados al tratamiento del dolor crónico.

arturo goicoechea

know pain, no pain

Zienzia y Harte

Un blog de Jesús Rubio

Arturo Such

Fisioterapia contemporánea

FisioAso NeuroBlog

El estado del cuerpo no es más que el fiel reflejo del sistema nervioso central

Pensamiento Crítico en Fisioterapia

Eduardo Fondevila - Fisioterapeuta, MSc

magmasalud

Fisioterapia. Terapia Manual. Sintergética.

A %d blogueros les gusta esto: