El Síndrome Regional Doloroso Complejo (SRDC) es una condición dolorosa, discapacitante y persistente que por lo general (aunque no exclusivamente) aparece en respuesta a un traumatismo agudo o cirugía. La Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP, por sus siglas en inglés) introdujo la etiqueta diagnóstica de SRDC en la década de los 90 con el fin de estandarizar las diferentes terminologías utilizadas hasta entonces.

Se han descrito dos subcategorías de SRDC, SRDC tipo I (antes conocido como distrofia simpático refleja, síndrome de Sudek o algodistrofia) en que no existe una lesión aparente del nervio periférico y SRDC tipo II (antes conocido como causalgia o algoneurodistrofia) en la que sí que existe una lesión del nervio periférico. El SRDC se caracteriza por una semiología normalmente reflejada en una región del cuerpo o de las extremidades, pero puede ser más o menos generalizada. Los criterios diagnósticos de SRDC que se propusieron por la IASP (Merskey, 1994) han sido revisados por su baja especificidad ya que podían conducir al sobrediagnóstico. Harden (2010) ha propuesto unos criterios clínicos que han sido aceptados por tener mejor precisión diagnóstica:

  1. Persistencia de un dolor desproporcionado a cualquier evento desencadenante (¿necesariamente un traumatismo físico?, dentro de un sistema complejo pueden darse numerosos mecanismos “traumáticos” desencadenantes)
  2. La presencia de signos y síntomas que reflejan una alteración sensorial (hiperalgesia, alodiania, hiperestesia…), cambios vasomotores (temperatura o color de la piel), sudomotores (edema, sudoración alterada), motores (temblor, reducción amplitud del movimiento) o tróficos.
  3. Falta de cualquier otro diagnóstico médico que pueda dar una mejor explicación a los síntomas y signos presentes en el paciente.

Los mecanismos fisiopatológicos subyacentes en el SRDC son muy amplios e incluyen alteraciones en las respuestas pro-inflamatorias, perturbaciones del sistema vasomotor y maladaptaciones de la plasticidad neural a nivel periférico y central (Bruehl, 2015).

Schreuders (2014) y Moseley (2006), a pesar de contar con tan sólo 18 y 20 sujetos en sus estudios, han mostrado beneficios en el dolor y la función en pacientes con SRDC mediante la Imaginería Motora Graduada (IMG) con un programa de 6 semanas (reconocimiento de la lateralidad, movimientos imaginarios y terapia por espejo). A pesar de que los autores de una reciente revisión Cochrane (Smart, Wand, O´Connell, 2016) concluyen que no hay investigación de calidad que avale el uso de este tipo de terapias (por el alto riesgo de sesgo en sus estudios), se consideran nuevas perspectivas gracias a la neurociencia moderna para el manejo de este tipo de pacientes que pueden tener una mayor eficacia que la medicalización o los tratamientos fisioterápicos convencionales (pasivos).

Las técnicas de representación del movimiento (de observación o de imaginación) tiene como objetivo integrar movimientos normales sin que provoquen dolor. Estas técnicas se pueden combinar mediante la ejecución del movimiento o con estímulos sensoriales (vibratorios, táctiles, cinestésicos, visuales…).  Otra intervención interesante para realizar en pacientes con dolor crónico es la visualización de movimientos realizados por otras personas de forma real o a través de vídeos. Por ejemplo, vídeos en los que alguien se agacha para coger un objeto del suelo doblando ambas rodillas. Este tipo de prometedoras terapias se asocian con la reorganización de la corteza somatosensorial (homúnculo sensitivo) y motora que se puede ver alterada de forma sustancial en pacientes con dolor crónico discapacitante.

Habrá que seguir investigando…

BIBLIOGRAFÍA:

Smart KM, Wand BM, O’Connell NE. Physiotherapy for pain and disability in adults with complex regional pain syndrome (CRPS) types I and II. Cochrane Database of Systematic Reviews 2016, Issue 2. Art. No.: CD010853.

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