Hace poco asistí a un curso de gestión para clínicas de Fisioterapia el cual me dio mucho que pensar. Todos los asistentes teníamos dos cosas en común. Una, una gran pasión por nuestra profesión a la que dedicamos horas y horas de tiempo “extra” y, dos, que a veces somos un poco gilipollas. Este es el concepto. ¿Hasta qué punto interesa ser un gran profesional en nuestros centros? La respuesta es clara, siempre hay que ser buen profesional pero ser profesional no implica necesariamente estar haciendo el gilipollas con nuestro tiempo. Me explico.

Algunas de las preguntas que más me llamaron la atención de David (economista, por cierto) al principio del curso fueron tales como, ¿sabemos lo que costamos por hora en nuestras consultas?, ¿tenemos calculados los costes fijos y variables de cada sesión de fisioterapia?, ¿sabemos exactamente nuestro margen de beneficio por consulta / sesión? La respuesta de los asistentes fue unánime…NO. Sin embargo muchas veces (o siempre) tenemos presente nuestro lado humano y nos sabe mal cobrar la sesión a un paciente al que no tratamos y derivamos por presentar red flags (en algunos casos con más tiempo de anamnesis, en otros, con menos), por asesorar en hábitos posturales, por estar más tiempo de lo que tenemos estipulado por sesión, por el tiempo que nos cuesta preparar una planificación de tratamiento en casa, en aplicar un determinado vendaje que, total, sólo nos cuesta 5 minutos…etc, etc, etc. Pues sí, todo esto solamente nos supone nuestro bondadoso tiempo. Un tiempo que a lo largo de muchos pacientes o muchas sesiones durante un año nos pueden hacer que las cosas nos vayan mejor o peor en nuestras clínicas. Debemos aprender a valorar nuestro conocimiento y todas las horas de formación que esto lleva implícito (con su debido coste) porque si no lo hacemos nosotros como fisioterapeutas, ¿quién narices lo va a hacer si no? Recordad la típica expresión de “me ha dicho el médico que tengo una contractura”. Si lo ha dicho el médico (que es muy bueno y tal) va a misa. ¿No será a caso que los médicos han sabido y saben valorarse más que nosotros? Esto al final lo ven los pacientes de alguna u otra manera.

Conocimiento…valoremos el conocimiento pues. Hasta ahora parece que tan solo se valore lo que hacemos o el tiempo que tardamos en hacer lo que sea (aunque sean unas friegas en la espalda) y, esto, solo es culpa nuestra. Está claro que el anunciar técnicas (masaje, terapia manual, punción seca, EPI, etc.) como reclamo al público es una manera de hacernos ver de una forma más atractiva para el cliente consumista. Pero esto es un error. Esto no nos muestra como lo que realmente somos, profesionales de la salud. Y la salud engloba una diversidad de ámbitos mucho más allá que la aplicación de técnicas o tratamientos. Os pongo un caso reciente en consulta…

Vecina del barrio con luxación anterior de hombro de 3 semanas de evolución que acude a la clínica para “informarse”. Su relato era que como ya se le salió el hombro del sitio hacía 11 años solamente quería que le dijera unos ejercicios para su recuperación porque así es como lo hizo entonces. Hasta aquí perfecto, ya tenía el objetivo principal y motivo de consulta de la paciente (por cierto, fuera del tiempo de sesión…) y le expliqué que deberíamos hacer una valoración del problema para poder planificar una serie de ejercicios. Pues bien, tras la primera sesión en la que se hizo la valoración (anamnesis y exploración) ya se comenzó con unos primeros ejercicios asistidos para hombro (importante para quitar su miedo al movimiento inicial) y un vendaje de estabilización. Por su condición, decidí citarla 3 días después para comenzar con unos ejercicios específicos (con previa preparación en casa) que después iría haciendo en el gimnasio de la clínica (sin ningún tipo de coste…vamos bien). Pero para eso, era necesario bajo mi punto de vista que la paciente los hiciera en una sesión dirigida por su fisioterapeuta. En mi opinión, entregarle un papel con una serie de ejercicios para casa iba a servir de poco o de nada y menos en su caso donde debíamos recuperar correctamente los patrones de movimiento alterados e inhibidos producto de la inmovilización (de 3 semanas…¡por Dios!). En fin, se realiza la siguiente sesión donde estuve el total del tiempo enseñando cada ejercicio, cada movimiento, cada percepción de ese movimiento, con cambio de vendaje incluido…y al final de la consulta me pregunta confundida…”¿te tengo que pagar algo por lo de hoy?”…

Esto me hace pensar sobre lo que perciben algunas personas hacia nuestro colectivo…que por lo visto, somos gilipollas.

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